A focused project built around practical decisions and constraints.
Durante la temporada de lluvias, el acceso a varias canteras de arenisca en la cuenca del Ebro se vuelve impredecible. Las muestras extraídas pierden consistencia si no se procesan en las primeras 48 horas. El equipo de campo necesitaba un flujo de trabajo que priorizara la recogida, el etiquetado y el traslado al laboratorio sin depender de condiciones climáticas estables.
Se diseñó un protocolo por fases: la primera ventana de recolección se fijó entre las 6:00 y las 10:00 a.m., cuando la humedad relativa es menor. Cada muestra se registró con un código de barras resistente al agua y se almacenó en bolsas selladas con gel de sílice. Se estableció un punto de transferencia intermedio en un cobertizo seco a 3 km de la cantera principal.
Se usaron planillas digitales offline sincronizadas al regresar a la base. El equipo rotó turnos para cubrir dos jornadas de recolección por semana durante seis semanas. Se priorizaron las muestras de arenisca con cemento silíceo por su mayor sensibilidad a la humedad. El transporte se realizó en neveras portátiles sin hielo, solo con control de temperatura.
Se completaron 42 muestras sin pérdida por deterioro. El tiempo medio desde la recolección hasta el laboratorio se redujo de 72 a 14 horas. El protocolo se documentó como referencia para campañas futuras y se compartió con dos grupos de investigación de la universidad local.